Esta es la historia de dos personas que se quieren, pero se olvidaron de ello. Se quieren tanto que construyeron su propio mundo, aunque, cuando estaban por poner el último ladrillo, se olvidaron para qué era su edificación. Hay veces que estando uno al lado del otro no tienen nada que decirse, pero se necesitan, por si algún día regresan las palabras. Cuando no están cerca, se extrañan, ya sea por costumbre o por adicción, pero cuando se tienen, añoran su libertad. Pero se quieren, sólo no quieren recordarlo.
Deja un comentario