Cambio de vidas

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Me convertí en mamá el mismo día en que nací. Bueno, casi. Resulta que Burro y yo sufrimos el síndrome de los papeles invertidos. No sé si sea un padecimiento habitual, pero a veces ocurre que uno toma el lugar del otro y viceversa.
Con todo y sus 50 años, Burro es tan inocente que te hace sentir culpable. Se emociona con cualquier cosa y no anda de pretencioso, como la mayoría de los adultos, que creen saberlo todo. También tiene cierta picardía infantil, esa que se debate entre lo ingenuo y lo astuto.
Como todo buen niño, Burro me hace cara de monstruo y me saca la lengua cuando piensa que no lo estoy viendo, cuando le digo que no a algo o cuando quiere llamar mi atención. Come dulces a escondidas y después se queja de que le duele la barriga. Entra a mi cuarto sigilosamente, se roba mi ropa y luego la deja tirada. También me es imposible despertarlo para que se vaya a trabajar, porque se queda viendo la tele o jugando en la computadora hasta muy entrada la madrugada.
A veces me llama con un grito desesperado desde su recámara, yo salgo corriendo y, al llegar, me recibe con un: «Acuéstate conmigo cinco minutos y ya». Cinco minutos que se hacen horas, porque el Burro sabe corromperme con su cara manipuladora de «te quiero». Y justo cuando pienso en lo difícil que es tener niños, el Burro me abraza, me da un beso, se acurruca junto a mí y se queda dormido. Entonces, sonrío: «¡Qué bonito es ser su mamá!».

8 respuestas

  1. Anónimo

    Sí, mi papá era Nene y yo era Nena. Yo también padecí el síndrome que mencionas. Le decía: «come» o «descansa» o «tómate la medicina» y él me hacía un berrinche: «no quiero, no quiero». Lo extraño.

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  2. Anónimo

    Suertuda Botón.Y qué buena foto.

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  3. Anónimo

    A veces no sabemos si somos hijos o padres….Debemos disfrutarlos al maximo…Saludos a tus padres..

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  4. Anónimo

    A mi me parece lindo porque creo que no lo tengo. En mi casa cada quien hace su papel y en todo caso a veces si he sido la mamá, pero con fuertes roces y peleas con la «otra» mamá. Mis papás nunca se han dejado mucho cuidar, y yo por mi lado creo que tampoco lo intenté demasiado.Creo que ya me puse medio triste. En fin, creo que ahora que se empiezan a hacer viejos tengo la primera oportunidad de cuidarlos yo, antes de que se vayan y entonces sí tenga de qué lamentarme.:(

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  5. Anónimo

    En mi casa las cosas son como está mandado, no como ustedes, extraños sudamericanos. Saludos desde Laponia.

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  6. Anónimo

    ENANO: Espero que algún día puedas difrutar de este ¨cambio de vidas», pues realmente es un placer el que te apapachen así los hijos, que muchas veces, como dice Yamil, también son padres porque aprendemos mucho de ustedes y también como padres queremos disfrutar al máximo a los hijos. la degetau, la suertuda soy yo y no el botón. Enano es todo un placer ser tu hija, te adora el burro. Saludos a Yamil

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  7. Anónimo

    Me gusta ese modo de quererse. Pretty much I´d say.

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  8. Anónimo

    Me parece que la foto elegida para ilustrar el relato es bastante comprometida.

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