A veces sucede que, te sientes tan fragmentado que intentas, en un arranque, unir piezas sin que se embonen. Es una forma de intentar sobrevivir, cada quien tiene la suya. Pero cuando los bloques no se amoldan es mejor no forzarlos; sujetarte de la esperanza, sólo prolonga la agonía. Esperar puede terminar en desilusión. No esperar, no obstante, es inhumano. ¿Qué hacer, entonces? No esperar a que te den un soplo de aliento; sí esperar a que llegue el mañana, porque, tal vez, hoy no es un día inteligente para ti.
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