«El demonio más cruel es el que tiene la sonrisa más tierna. Su objetivo es hacerte titubear, resbalar, caer, y para ello te presenta las más dulces tentaciones. Te empalaga el oído hasta que te seduce, porque sabe, como gran maestro de la manipulación, cuáles son tus debilidades. Te hace pensar que haces lo correcto y que él es el único camino. Si eres astuto, lo reconocerás inmediatamente porque sólo pensará en el beneficio que obtendrá de ti. Si te dejas cegar, estarás perdido, porque, si caes, si eliges al demonio, vivirás el peor de los infiernos, el del remordimiento, el de la intranquilidad, el del tormento. Si cedes, arrepentirte ya no servirá de nada».
E.R

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