Lo he escuchado una y otra vez. Los síntomas siempre son los mismos, y, al parecer, hay una relación con la edad. Las mujeres que han sido víctimas, cada vez son más. Se trata de hombres que huyen; hombres que quieren gozar sus últimos años de libertad; hombres que creen que una pareja es un lastre; hombres que no saben lo que quieren; hombres que dicen amar, pero no estar listos para un compromiso; hombres que ven la felicidad fuera de una relación… No tengo nada en contra de ellos, al contrario, siempre me he llevado mejor con el género masculino que con el femenino. Por eso quisiera gritarle y abrirle los ojos a cada uno de los que han dejado ir a una gran mujer, porque todas las que conozco, que han sido contagiadas, son piezas bonitas en todos sus ángulos, únicas, incomparables. No deseo que los hombres que lo hayan hecho se arrepientan, porque suficiente tendrán cuando se alivien. Lo único que sí deseo es que a toda buena mujer le toque un buen hombre, uno «sano, sanote, puro machote».
P.D.: Raai, que no la RAE, lo repetí 33 veces desde el corazón, lo juro.

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