Desperté con tu olor, lo reconocí de inmediato. No estabas tú, pero supe que tus pensamientos vinieron a visitarme. Me levanté de buen humor. Entendí, como todos los días, que no estarás más conmigo, pero esta vez no sentí pena. Al contrario, hoy me alegró saber que te fuiste para ser feliz. Dejé de esperar alguna llamada o señal tuya, ya no necesito escuchar ninguna disculpa y no aguardo tu regreso. Pedí por ti, como siempre, por que encontraras la claridad que tanto te hace falta. Le di una caricia a tu recuerdo y le dediqué una sonrisa a tu memoria. Te di las gracias por haberme regalado tantas risas, por haberme dado los brazos en malos momentos, por haberme regalado sueños y esperanzas. Y con esos buenos pensamientos y con todo mi amor bonito, te dije adiós.
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