A un día del 63…

Avatar de DEVA

Se supone que los padres deben enseñar a sus hijos los principios básicos para sobrevivir. Eso hizo mi papá con Tipi y conmigo, sólo que, a diferencia de la mayoría de las personas, lo hizo al estilo de «El Extraño Mundo de Nacho».
  • Cuando teníamos sed y le pedíamos refresco, Nacho solía taparnos la boca y la nariz con su gran mano durante varios segundos hasta que ya no podíamos aguantar más. Cuando nos soltaba, preguntaba «¿quieres más Coca?». Lección: no pidas lo que en realidad no necesitas.
  • Nacho estaba convencido de que todos los termos escolares chorreaban, así que, durante los 6 años que duró la primaria, tuvo la gran idea de ponernos el agua de limón en un bote de Melox, porque esos sí cerraban bien. Lecciones: no se puede confiar en los productos chinos y las medicinas, si las sabes usar, son seguras.
  • Siendo pequeño, Tipi preguntó: «¿Los papás sólo tienen relaciones cuando van a tener hijos?», a lo que Nacho respondió: «Sí, claro, tú mamá y yo sólo lo hemos hecho para tenerte a ti y a tu hermana». Lecciones: miente para salir de aprietos o pregúntale las cosas incómodas a tu mamá.
  • Mi uniforme de secundaria exigía llevar zapatos cafés. En todas las zapaterías existían dos modelos de mocasines bonitos, pero mi papá consideraba que eran muy caros, así que se fue a la Colonia Doctores y encontró los más horribles del mundo. Lo peor fue que, como cuido mucho las cosas, me aguantaron los tres años que duró mi paso por la escuela de monjas. Lecciones: el ahorro es importante, no importa si tienes que sacrificar la dignidad, y aprende a no escuchar las críticas de los demás.
  • Cuando tenía 13 años, mi papá consideró prudente ver conmigo la película Showgirls, sin importarle la cantidad de desnudos, lenguaje soez y sexo explícito que contenía. Cuando mi mamá se dio cuenta, Gordolobo salió más que regañado. Lección: no tiene nada de malo, el sexo es natural.
  • Un día en que arreglaban el coche, Nacho quitó las bujías de la parte de cerámica y le pidió a Tipi que las sostuviera, así que éste, muy seguro, las tomó de la parte de metal. Como el coche había estado encendido, las bujías estaban ardiendo y mi hermano se llevó el quemón de su vida. Lección: no confíes ciegamente en nadie, ni en tu propio padre.
  • Otro día en que Nacho le pidió a Tipi ayuda para sostener un cincel mientras él martilleaba una banqueta, mi papá golpeó a mi hermano, pero aseguró que fue por su culpa por no saber detener las cosas. Lección: aférrate a las cosas y hazlo de buena gana, sin importar el madrazo que te lleves en el camino.
  • Nacho, que tiene una concepción distinta del tiempo, siempre nos llevaba tarde a la escuela, o llegábamos tarde a las fiestas o éramos los últimos en aparecer en algún lugar. Tipi y yo sufríamos las llamadas de atención en el colegio y nos avergonzaba hacer apariciones triunfales frente a los ojos de todo el mundo. Lecciones: sé puntual, jugar con el tiempo de los demás es una falta de respeto y la discreción siempre se agradece.
  • Mi gordo, que no fuma, tiene una colección de encendedores de todo tipo y tamaño. También gusta de coleccionar plumas, cajitas, cajotas, herramientas, monedas y todo objeto que pueda guardarse en cuatro cuartos de una casa. Lección: ve por más, nunca es suficiente.
A lo mejor algunos expertos cuestionarían las técnicas de mi viejo, pero de que aprendimos, no hay duda. Sin importar cuántas veces nos haya expuesto al ridículo, al dolor físico o a la humillación, Tipi y yo nunca dejaremos de celebrar lo que en su planeta hace, pues, como dice mi mamá, nosotros en Dios creemos y a nuestro padre adoramos. Al fin y al cabo su mejor lección fue que aprendiéramos a reírnos de nosotros mismos. Gracias Nacho, ¡feliz cumple 63!

Deja un comentario