Si no tienes el valor de cerrar una puerta, ya sea por miedo, por inseguridad o por comodidad, mejor no intentes abrir otra. Hay que terminar los ciclos, aunque cueste trabajo, y no buscar prolongarlos y estirarlos, porque la vida no da de sí, porque corres el riesgo de terminar en una espiral sin fin, porque cuando fuerzas la vida generas resistencia que te impiden avanzar. Todo nuevo comienzo empieza tras un final.
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