Este año, muchas de las personas a mi alrededor han sufrido más de lo normal. Rupturas amorosas, muertes, enfermedades, crisis emocionales, accidentes… La han pasado tan mal que por momentos me he sentido responsable, pues últimamente la suerte no ha estado de mi lado, como si tuviera una maldición de la que aún no encuentro la cura. Seguramente la vida quiere darme una lección y para ello ha usado algunos de los más rudos métodos, seguramente es parte del reacomodo natural, de una transición hacia mejores tiempos. Por eso sigo aferrada a la idea de ser feliz y es lo que deseo para todos aquellos que están, estuvieron o estarán en mi vida, porque todos merecen una nueva oportunidad para serlo. Por eso, todos los días me repito que todo estará bien y lo haré hasta que cambie la realidad.
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