¡Qué pesado es tener que despedirte cuando no quieres hacerlo! Lo más difícil es resistir la tentación de buscarl@, aunque tampoco es fácil tener que reacomodar nuevamente tu vida, ni hacerte a la idea de que, a partir de ese momento, estarás sol@, contigo y con nadie más. También lo complica eso de estar pensando en lo que estará haciendo, en si te extraña, en si te buscará, en si se arrepentirá, en si… Pero, ¡qué feliz y ligerito se siente uno cuando definitivamente se ha dicho adiós y nunca más!
Hay canciones que son felices pero te ponen triste, porque te recuerdan a alguien en quien no quisieras pensar. Hay canciones que son tristes y te ponen de buenas porque las relacionas con gente que te hace bien. Ésta, porque me recuerda a mi Aldeano, es una de esas.
Deja un comentario