La mascota de Tipi

Avatar de DEVA
Tipi creció con la firme convicción de tener un juguete viviente: yo. Dicha idea jamás fue desmentida por mis papás, lo que terminó por arraigar la conducta tirana de mi hermano mayor. «Enano, te doy cinco pesos si te subes a esos picos filosos»; «Enano, bésame el pie»; «Enano, quédate parada y mirando a un punto fijo sin parpadear»; «Enanito, hazme la tarea para que podamos jugar más rápido»; «Enano, ¿hacemos una fogata en la casa?»; «Enano, tengo que practicar tacleadas contigo»; «Enano, es tu deber desayunar helado»; «Enano, emborráchate conmigo»; «Enano…». Confieso que nunca me quejé, incluso, me apena decir que he obedecido cada uno de sus mandatos como si fuera una fanática, lo que tal vez explique por qué su pensamiento se ha deformado, al punto de estar seguro que soy su mascota.
El 23 de diciembre de 2010 llegué a casa de mi hermano en Santa Mónica, Estados Unidos. Dejé mis maletas y cuando entré al baño encontré una caja de cartón forrada con papel periódico, con trozos de queso en su interior y una tapa rellena de agua. Me asusté, pues pensé que mi hermano tenía ratones en casa y que era una trampa para cazarlos, pero al acercarme vi un letrero dirigido hacia mí. «Enano, es tu camita, aquí dormirás», dijo Tipi al ver mi reacción de sorpresa.

El punto más crítico ocurrió el día de su boda, el 5 de febrero pasado. Como animal que cree que soy, Tipi piensa que debo alimentarme con semillas, así que ordenó a los organizadores del evento que, cuando sirvieran la comida de los invitados, no olvidaran llevarme un plato de alpiste. Así fue.

Aún no sé cómo decirle a Tipi que no soy su mascota, pues no sé si pueda tener algún efecto contraproducente en su desarrollo mental. Tal vez, lo mejor es que siga en el engaño y que lo deje meterme en un laberinto electrificado para ratas de laboratorio.

Un comentario

  1. Anónimo

    y sabes el cree que ahora tiene una gallina en casa…. jajaj

    Me gusta

Deja un comentario