Puedes no acordarte de lo que desayunaste hoy, de por qué discutiste, de cuándo es tu aniversario o de cuál era el nombre de tus maestros, pero jamás podrás olvidar tu primer beso, ni el primero de tu vida ni el primero que te das con una persona. Es bonito que haya un huequito reservado en la memoria exclusivamente para eso, bonito como un primer beso dado en la noche a mitad de la calle, bonito como cuando sonríes al recordarlo.
Deja un comentario