Postales I: Sao Paulo, Brasil

Avatar de DEVA

5 de junio. Siempre pensé que ninguna ciudad me gustaría tanto como la de México al llegar de noche en el avión, pero Sao Paulo me asombra igual. La noche contrasta con los millones de foquitos de casas, edificios, calles y coches. No hay principio ni fin en el mar de luces y no hay un orden marcado en la distribución de las casas. Son las dos de la mañana. Esta ciudad no duerme.

***

5 de junio. La ciudad es de contrastes. Junto a la zona empresarial hay favelas, y junto a éstas se pueden observar casas de clase media y alta y así sucesivamente. Hay tránsito todo el tiempo. Grandes construcciones se observan por todos lados, especialmente en la parte económica, donde predominan edificios altos con el estilo propio de la década de 1980. En el cono sur es otoño y hace un frío atípico.

***

6 de junio. Nunca he comido mejor como en esta ciudad. Las frutas y verduras abundan, son ricas y sus sabores son naturales. La influencia europea dejó buenos cimientos en este lugar: los quesos y el pan son perfectos y la pizza no podría ser mejor. Para quienes comen carne, esta ciudad sería lo más cercano al paraíso, y el café, ¡vaya forma que tienen de prepararlo!

***

6 de junio. Sao Paulo debe ser un buen lugar para enamorarse. Hay hombres y mujeres hermosos en todas partes. Los hay de todos los tamaños y formas, para todos los gustos, de todos los orígenes. Nadie podría hacer un prototipo del hombre y la mujer paulista. Son coquetos, especialmente los hombres, pero también son listillos, así que más vale ser cautos.

Deja un comentario