
7 de julio. Dejamos Fort Augustus, visitamos el castillo de Urquhart y nos encaminamos a Edimburgo. Paramos en Inverness sólo a comprar un café para aguantar despiertos lo que queda del trayecto, pero nos gusta y decidimos caminar un poco para tomar fotos. Estamos en la capital de los Highland escoceses, al norte de Loch Ness, una ciudad dinámica y con cierto aire industrial.
7 de julio. En nuestro paso por Fort Augustus, John, el capitán, nos explicó que los habitantes de la zona creen que la criatura que habita en Loch Ness es marina y que sólo llega al lago por temporadas. Si él tiene razón, debe pasar por Inverness para llegar o salir al mar, sin embargo, los muchachos no creen que eso sea posible, porque el agua es baja y transparente.
7 de julio. Decidimos comer en la ciudad para no tener que hacer ninguna parada extra antes de llegar a Edimburgo. Buscamos un sándwich o una ensalada, algo que no nos quite mucho tiempo, pero nos topamos con The Mustard Seed, un pequeño restaurante albergado en el edificio de lo que alguna vez fue una iglesia. En la carta se anuncian menús completos por siete libras, pero el lugar es tan bonito que entramos incrédulos. Comemos mejor que en todo el viaje, mejor que en todo Europa, según dicen los que conocen el Viejo Continente, comemos, efectivamente, por siete libras por persona. En 2008 el restaurante ganó un premio por ser elegido el favorito de los comensales. Yo votaría nuevamente por él.
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