2011, transición y 2012

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El pasado

Verán, el 2011 fue para mí un año de rupturas y reinvenciones, un año en el que comprobé que la felicidad es un estado continuo, en el que me llené de luz. Después de cinco años, cambié de trabajo; aún extraño a la familia que dejé, creo que nunca dejaré de hacerlo, pero también amo a mi nueva familia. Decidí que desde mi nuevo puesto ayudaría a la mayor cantidad de personas posible. El yoga fue una forma de sanar. Viajé por Escocia con algunas de las personas que más quiero en la vida. Me desencanté de Londres y luego me reconcilié con él. Comí en Madrid gracias a una escala que se retrasó y eché de menos a todas las personas que hubiera querido ver y no pude. Atestigüé el reencuentro de Pulp. Viajé a Brasil, a Sao Paulo y Puerto Alegre, y me enamoré de la comida. Me faltó viajar a California con mi hermano. Me sometí a una dieta para aumentar de peso. Dos elefantes nuevos llegaron a mi vida. Me perdí a Pearl Jam y por primera vez me dolió no ir a un concierto. Nick Cave se volvió mi compañero matutino la mayor parte del año. Cuatro canciones marcaron mi año. Nuevos amigos llegaron a mi vida, me reencontré con otros y a los viejos y buenos de siempre los redescubrí. Me faltó ver a la Raai, que no la RAE, a Joana y a las españolas. Compré menos ropa y zapatos que en años anteriores, me hice de muchos libros que no he leído y regresé, parcialmente, a los domingos de cama con mis papás.
Las 12 uvas
  1. Una por la salud de mi papá
  2. Otra por la plenitud de mi mamá
  3. Una más por Tipi y Gallina
  4. Una por mi abuel@ y los Pipes
  5. Una por mis amigos y sus nuevas vidas en pareja
  6. Una por el resto de mis amigos y familia, por su felicidad
  7. Una por María, Angie y la Raai, para que tengan mucha paz y amor
  8. Una por el amor y el destino
  9. Una por la iluminación y la sabiduría
  10. Una por el trabajo
  11. Una por la abundancia
  12. Una por la paz de todos los seres
El futuro
Mi mayor propósito es tratar de hacer el bien a la mayor cantidad de personas, servir a otros, pues. Dejaré que la vida fluya y me enseñe lo que tengo que aprender. Aceptaré lo que el universo mande sin juzgar y ayudaré a otros a alcanzar sus propósitos. Seguiré siendo feliz.

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