Es de noche y no hay luz en ninguna de las habitaciones del departamento. Un ligero olor a incienso se permea por todo el lugar. Afuera la lluvia amenaza. El único color que noto es el de mi vestido rojo. Por lo demás, todo va en la escala de los grises. El rayón de un acetato recién puesto para su reproducción rompe el silencio. Es Madeleine Peyroux. Smile. Una mano me saca a bailar. Acepto. Nos movemos al ritmo de la canción. No decimos una sola palabra. El tiempo se acorta. Todo se detiene. No quiero despertar. Lloro. No quiero despertar de este sueño.
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