Antes o después, el destino nos lleva al encuentro de todas aquellas personas que, una a una, nos muestran aquello en lo que podríamos (y no deberíamos) convertirnos. Antes o después, nos encontramos con el borracho, el despilfarrador, el traidor, la mente despiadada, y el corazón rebosante de odio. Pero el destino es quien lanza los dados, naturalmente, porque a menudo nos vemos queriendo o compadeciendo a casi todas esas personas. Y es imposible despreciar a alguien a quien compadeces sinceramente, y evitar a quien amas de verdad.
Shantaram
Gregory David Roberts

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