En Programación Neurolingüística existe un proceso llamado anclaje positivo, que es la forma más sencilla de inducir un estado emocional a ciertos momentos de tu vida que te generan un estado negativo. Por ejemplo, si te pones nervioso al hablar en público, con el anclaje puedes lograr introducir calma a ese momento. Para ello, debes concentrarte en un recuerdo que te remita a lo que quieres experimentar. El recuerdo debe ser puntual, es decir, un único hecho de una escena ya vivida, y debe ser expresivo, lo más posible, para que puedas reproducirlo y llegar a profundidad a ese estado. Una vez que estás completamente involucrado en el recuerdo, se hace el anclaje, que puede ser tocando una parte de tu cuerpo o viendo u oliendo algo. Así, cada que te encuentres en la situación que quieres cambiar, presionarás esa parte de tu cuerpo, y te remitirá a la emoción positiva.
Hace unas semanas, me sometí a uno de estos procesos. Busqué en mi memoria un recuerdo concreto que me significara tranquilidad, paz y armonía. Pasé por todas las etapas que he vivido, pensé en muchos de los eventos bonitos y traje a cuenta a las personas que más quiero. Sorprendentemente, mi disco duro se aferró a un solo momento con las características deseadas: mi papá, riendo a carcajadas hasta llorar, rojo y sin aire, tratando de hablar con soniditos agudos interrumpidos por su propia risa, porque ha hecho alguna cosa que sólo a él le causaría tanta gracia. Para mi cerebro, ese es la clara representación de la felicidad.
Hace unas semanas, me sometí a uno de estos procesos. Busqué en mi memoria un recuerdo concreto que me significara tranquilidad, paz y armonía. Pasé por todas las etapas que he vivido, pensé en muchos de los eventos bonitos y traje a cuenta a las personas que más quiero. Sorprendentemente, mi disco duro se aferró a un solo momento con las características deseadas: mi papá, riendo a carcajadas hasta llorar, rojo y sin aire, tratando de hablar con soniditos agudos interrumpidos por su propia risa, porque ha hecho alguna cosa que sólo a él le causaría tanta gracia. Para mi cerebro, ese es la clara representación de la felicidad.
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