«No dejo de intentar imaginar lo que debía de estar pensando mi abuelo mientras mi abuela entraba y salía constantemente del hospital. Los dos sabían que ella iba a morir pronto. Ambos eran conscientes de que les quedaba una cantidad de tiempo finita para estar el uno con el otro después de haber estado juntos durante tantos años. No dejo de plantearme esos últimos días que tuvieron, lo que debieron pensar, sentir o hacer, y que probablemente esos días fueron diferentes de todos los demás días que ya habían pasado juntos.
No dejo de recordar que, después de que muriera mi abuela, mi abuelo empezó a morirse también y lo difícil que le resultaba respirar esos últimos meses que estuvo vivo sin ella».
No dejo de recordar que, después de que muriera mi abuela, mi abuelo empezó a morirse también y lo difícil que le resultaba respirar esos últimos meses que estuvo vivo sin ella».
Lo que queda de nosotros
Michael Kimball
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