Creo en Dios y en su amor infinito. Creo en la verdad, en el perdón, en las sonrisas transparentes, en las risas descontroladas que surgen desde la barriga. Creo en el poder de la autosanación y en la resiliencia. Creo que la gente es buena y que la gente buena, en ocasiones, hace cosas malas. Creo, por tanto, que la gente no es mala, sino que a veces actúa con ignorancia. Creo que el cinismo, la arrogancia y la soberbia sólo son el reflejo de personas que tienen miedo. Creo en los tiempos del universo, en que la paciencia paga y en que la gratitud es una de las formas más hermosas que El Gran Espíritu nos delegó para representarlo en la Tierra. Creo en la sensatez, en la palabra honesta y en la mirada que no engaña. Creo en el humor, en cualquiera de sus formas, especialmente en el negro y en el ácido, porque muy a menudo, Dios lo usa con nosotros. Creo en la familia y en los amigos, en que hay ángeles en todas partes y que, en esencia, los seres humanos somos generosos, amorosos y buenos. Creo en la música, en la pintura y en la literatura y en la riqueza que se esconde entre sus sonidos, sus líneas y sus palabras. Creo en la belleza de la imperfección y creo que los defectos y manías de las personas suelen ser encantadoras. Creo que no hay creación más grande, hermosa y perfecta que la naturaleza y que no hay nada más poderoso que la capacidad de crear y dar vida. Creo en los niños y en que su pureza puede ser moldeada para cambiar y dar esperanza al mundo. Creo en las personas y en su capacidad de ser compasivas y empáticas. Creo en el presente, en que el pasado ahí debe quedarse y que el futuro debe esperar su turno. Creo en que debemos quedarnos sólo con las memorias bonitas y que las feas debemos convertirlas en aprendizajes que nos hagan más fuertes. Creo en la intuición y en ese gran maestro interno que nunca se equivoca. Creo en las segundas oportunidades. Creo en aprender de los errores. Creo que cualquier persona puede ser un gran maestro de vida y que a veces las personas llegan en forma de duras lecciones. Creo que estamos rodeados de bendiciones, que la vida es hermosa si decides verla así. Creo que la felicidad no es sino estar en paz contigo y con el universo y que ésta sólo puedes encontrarla dentro de ti. Creo en la libertad y que ser libre significa estar satisfecho y en armonía con tus decisiones y elecciones. Creo en el poder interminable que tiene el amor. Creo en la humanidad y, sobre todas las cosas, creo en ti, mi hijo.

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