Despertar una, dos, tres veces en la madrugada. Dar de comer. Cambiar pañal. Dar de comer de nuevo. Cambiar el pañal de nuevo. Repetir lo mismo unas 6, 7 y hasta 8 veces al día. Arrastrarte y gatear por el suelo, por el de tu casa, el del parque o el de cualquier lugar. Vivir sucia, manchada por elementos no identificados. No bañarte o bañarte con el ojo medio abierto, en dos minutos y salir sin enjuagarte el pelo. Vivir despeinada. ¿Me lavé los dientes? ¿Tomé agua? Comer frío, comer de pie, comer rápido, comer por segmentos o no comer. Cocinar y que sea rico y variado, cocinar cosas que tú no comes. Recoger la casa. Limpiar tres veces al día todo aquello que quedó lleno de comida, o sea, todo. Encontrar unas llaves en tu zapato, encontrar un muñeco en tu zapato, encontrar algo masticado, babeado y escupido en tu zapato… o en tus pantalones o en medio de la alacena o en medio de las rendijas del aire acondicionado. Ir al baño acompañada, cuando puedes ir al baño. Jugar con coches y con pelotas. Jugar con cajas y latas y botellas vacías. Jugar con las almohadas, con las cobijas, con la ropa. Jugar, jugar, jugar. Cargar a tu hijo todo el día y aprender a hacer todo con una mano. Llamarle la atención cuando hizo algún berrinche o una pataleta. Aguantarte la risa o el abrazo cuando te responde con algo gracioso. Explicarle que vas a dar dos pasos lejos de él y aún así calmar una crisis de separación. Ponerte los lentes y encontrarlos todos sucios, llenos de huellitas. Cantar y bailar en medio de la calle, en medio de una oficina, en medio de un restaurante o en medio de donde sea necesario. Componer canciones sobre la marcha. Perder el teléfono, el dinero, los buenos hábitos, la higiene; dejar ir los libros, las series, las películas, las noticias. Dejar ir porque ya nada es tuyo y nada está libre de niñez. Verte en el espejo por primera vez en días y darte cuenta que no te pareces a ti, que no te recuerdas y que no te perteneces. Acostarte agotada y sólo tener fuerzas para decir: ¡Mi hijo es lo mejor que me ha pasado en la vida! Suspirar. Dormitar. Empezar de nuevo.


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