Te quiero, así, precipitadamente. Te quiero con torpeza, con amor, con manías, con mis distracciones, con mis desaciertos. Te quiero todas las veces que te lo digo y más te quiero las que me quedo en silencio. Te quiero, aunque creas que es prematuro, pero no lo será cuando seamos viejos y mirándote a los ojos te diga: “te quiero, porque siempre supe que eras el amor de mis vidas»

Deja un comentario