Vuelves con tus promesas que me saben falsas, con tu cinismo, con tu intermitencia. Vuelves por las madrugadas, porque en las noches no encontraste el refugio que tanto anhelabas. Vuelves porque tienes miedo de que te olvide, de que alguien más ocupe mi cama. Vuelves pero sigues sin estar aquí. Vuelves para saber si aún me controlas, si aún te amo, si todavía puedes arrinconarme. Vuelves con excusas y exigiendo explicaciones, responsabilizándome del caos que tú mismo creaste. Vuelves y me manipulas porque quieres que caiga en esta espiral sin fin, en donde tú me haces sentir culpable para poder irte y regresar cada que te dé la gana. Vuelves con tus interrogatorios, con tus celos, con tu obsesión, pero nunca respondes el por qué de tus engaños, tus ausencias, tus mentiras. Vuelves evasivo, como sólo tú sabes ser, pero vuelves queriendo una reparación que no puedo darte, porque no puedo arreglar lo que yo no rompí. Vuelves y me dices que me amas pero te ofende lo que soy. Vuelves y me quieres sólo para ti pero me haces sentir mierda, insuficiente, como si no me alcanzara. Vuelves, siempre vuelves, porque no quieres estar sin mí aunque tampoco sabes cómo estar conmigo. Vuelves, pero esta vez dejo caer los brazos para acabar el juego del boomerang, ese que es el único que sabes jugar.

Deja un comentario