Me hubiera gustado saber quién serías hoy si no te hubieras convertido en tus heridas. Imagino que tendrías muchas risas, de esas escandalosas y contagiosas que cada vez reprimes más. Te veo rodeado de buenos amigos, como los que alguna vez tuviste cuando te gustaba lo que eras. Te pienso aferrado a la vida, desbordado de felicidad, disfrutando de la música y de tus bailes, y de los abrazos y de tu familia y del ruido y del caos. Te adivino seguro, valiente, confiado, amado, libre, sensato. Me habría encantado encontrarte sin esa armadura de poses y mentiras que te hicieron irreconocible, casi inhumano, porque, una persona que no ha hecho las paces con su pasado, inevitablemente lastimará. Hubiera querido entender quién eras sin ninguna de tus máscaras, para no dejarte entrar, para no tener que curar las heridas que causaste.

Deja un comentario