No se acaba lo que es eterno, lo que es perfecto, lo que es del cielo. No se extinguen el amor, ni las ganas, ni el deseo, ni el anhelo. No se agota el tiempo, ni se acaba la espera. No se puede matar el alma, no se puede enterrar la memoria, no se puede arrancar la consciencia. Podrás seguir mintiéndole a tus demonios, fingir que no existo, aparentar que me olvidaste, pero no podrás engañar a tus dioses cuando tengas que explicarles por qué decidiste que lo infinito se volviera efímero y que lo interminable se volviera fugaz.

Deja un comentario