Tus manos, que son cura al tacto, que encienden fuegos, que saben complacer.
Tus manos, que son generosas, que son refugio, que son guía, que son sostén.
Tus manos, que se enlazan con las mías para asegurar que existo y que estoy ahí.
Tus manos, que acarician mi espalda, cuando renazco, vivo y muero sobre ti.
Tus manos, que me conquistan y me recorren, que me doblegan y me corrompen.
Tus manos, que mueven mis caderas marcando el ritmo y la intensidad.
Tus manos, que son calientes si me humedecen, si me estremecen, si crean placer.
Tus manos, que me jalan el pelo frente al espejo o inmovilizan en la pared.
Tus manos, que tiemblan y sudan frío, si con ansias vas a enloquecer.
Tus manos, las que yo conozco, las que fueron mías, las que ya solté.
Tus manos, las que hoy se mueren por tocarme, por tenerme, por volverme a sentir.
Tus manos, las que hoy duelen porque no lucharon por estar aquí.
Tus manos, las que están cansadas, las que están vacías, por dejarme ir.

Deja un comentario