Somos de la persona a la que dedicamos el primer pensamiento al despertar y el último antes de dormir. Somos de quien echamos de menos en los momentos felices. Somos de la persona a la que queremos correr a contarle algo. Somos de quien nos saca sonrisas aún sin saberlo. Somos de quien se queda tatuado en el alma, en la mente y en la piel. Somos de quien nos regala paz y calma, de quien nos da paciencia, de quien nos escucha, de quien nos acompaña. Somos de quien nos repara con un abrazo y de quien nos habla con la mirada. Somos de quien nos ama y nos elige, de quien nos cuida, de quien nos protege. Somos de quien nos prioriza. Somos de quien nos prefiere, de quien nos quiere sin pretextos, de quien nos quiere libres, de quien nos quiere bien. Somos de quien nos inspira y nos alienta, de quien nos reta a ser mejores. Somos de quien se alegra con nuestros triunfos y de quien se queda en nuestras derrotas. Somos de quien nos contiene y de quien nos nutre. Somos de quien deja huella y no marcas. Somos de quien nos duele, pero sobre todo somos de quien nos cura.

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