Con la piel en llagas. Con los brazos quemados de sentirse vacíos, con las piernas ardiendo por no poderse mover. Con la espalda ampollada de tener que cargarte en silencio, con las manos enllagadas por no poder sostener. Aquí, inmóvil, con el vientre ulcerado y la garganta asfixiada, mi piel, cansada de contener. Aquí, mi cuerpo calcinado, gritando, desesperado, reclamando en agonía sentir miedo, mientras aguanto también tu rechazo.

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