Como Julia Roberts y Clive Owen andaban por ahí haciendo gala de sus dotes histriónicas, los guardias de seguridad controlaban el acceso a la zona y ni siquiera dejaban que las palomas volaran durante la filmación de la escena. Por si fuera poco, se dedicaron a echarme de todos los lugares, así que no fue fácil hacerme de una buena foto.
Lo bueno fue que los controladores de Hollywood no fueron lo suficientemente ágiles y, en el primer descuido, la Raai disparó su no tan poderoso lente… un gran momento de frustración para los autoritarios.
Nótese la cara de angustia de mi nuevo peor enemigo:


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