A Indiana Jones le perdono que haya ido a una región andina de Cuzco, en la que se escucha música ranchera mexicana, y que haya peleado en una ciudad de inspiración maya en medio de la Amazonia. Le perdono, incluso, que dejara que un ovni y un extraterrestre de cristal destruyeran las ruinas de Nazca. Pero lo que no le puedo perdonar es que haya aprendido quechua cuando Pancho Villa lo secuestró.
Replica a Anónimo Cancelar la respuesta