Está, por ejemplo, el típico oportunista y cretino, que te muestra lo que no quieres ser en la vida. También está el sujeto que te recuerda por qué estás en este mundo. Están los que te hacen bien, al tiempo que están los tóxicos, los nocivos, los que te llevan a menos. Están los perdedores y los triunfadores, los falsos y los honestos, los mediocres y los sensatos.
Porque, insisto, hay personas y hay PERSONAS.
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