2008, en síntesis

Avatar de DEVA
Inicié el 2008 en el metro de Barcelona, presagio de que sería un año en movimiento; hice grandes amigos a los que les exprimí lo mejor; tomé 20 aviones, recorrí más de 30 ciudades y pueblos; conocí la noche de Praga; me enamoré del interesante Berlín; me hermané con la Raai (que no la RAE); comprendí que la locura puede hacerte perder la cabeza, cuando se acompaña del amor; cambié las frutas y verduras por saludables kebabs; reconstruí París gracias a Hemingway; me perdí unas 40 reuniones familiares; lloré, reí, lloré y volví a reír; maté a mis conversitos pero Nacho los revivió; extrañé mis huequitos; Tipi me salvó; una portuguesa me demostró que la globalización no cambia la forma en la que sentimos; volví a los orígenes, buscando la sonrisa interrumpida; un dominicano me recordó lo importante de nunca perder la inocencia; me refugié en el silencio de Karim; refrendé mi capacidad de tolerancia; aprendí a desayunar y le tomé «gusto» a la leche; comprendí que las personas, aunque las conozcas, aún te pueden sorprender; leí 32 libros; vi 13 veces «Love Actually»; prometí julio; sumé, no resté.

4 respuestas

  1. Anónimo

    Y seguro conociste algunos lugares secretos también

    Me gusta

  2. Anónimo

    mmmmmmmmta ma

    Me gusta

  3. Anónimo

    un aplauso por Berlin.

    Me gusta

  4. Anónimo

    Ya botón! Apúrate con el un año un post. Yo ya puse el mio.

    Me gusta

Replica a Anónimo Cancelar la respuesta