La autocrítica sensata ayuda a corregir lo torcido. Escribir una lista de los errores cometidos, para tenerlos siempre en cuenta. Algunas veces los errores son propiciados por algún factor externo, pero no hay lugar para las justificaciones, se tiene que actuar. Actuar es cuestión de voluntad. Actuar para remediar lo errado ayuda a sanar las heridas propias y, más adelante, las que has causado en otras personas. No importa si los otros no hacen lo mismo, lo importante es que tú hagas lo propio, medites lo propio, remedies lo propio. La ansiedad funciona igual que el miedo: puede inhibir las acciones. Hay que prohibirle la entrada a ambos enemigos.
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