… Y resucitó al tercer día… Esa letanía ya no aplica a las relaciones humanas. Es más fácil resucitar que renovarse. El orgullo impide la renovación. No hay orgullo; hay que dejar fluir el tiempo. El riesgo del tiempo y el espacio es rendirse. Es más fácil rendirse que luchar. Uno se rinde cuando se siente incapaz, cuando hay cobardía, cuando no se reconocen los errores. No me doy por vencida. Nunca. Sólo lucho de forma distinta, en silencio contenido, que es más difícil que gritar.
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