Termina la «decena trágica» y llega la remodelación. Tras la reconstrucción, vienen los pequeños detalles, los que logran la armonía de un lugar. Es momento de sumar los destellos que hacen que valga la pena ser y estar. Ahora, no sólo hay que levantarse, sino caminar erguida, segura de que lo mejor está por venir.
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