– ¿Por qué siempre fuiste buena conmigo?
– Porque era lo justo, porque lo merecías, porque me nacía, porque eres bueno…
– Tú eres más buena.
– ¿Por qué lo preguntas?
– Creo que no he conocido a nadie más buena, eres chévere.
– Me gusta la palabra chévere.
– Muy sudamericano, ¡ja!
Replica a Anónimo Cancelar la respuesta