«Estoy muy orgulloso de tu mamá», me dijo Nacho hace unos días antes de ir a dormir. Yo no pude conciliar el sueño. Sonreí
Burro pertenece a la última generación de las mamás que lo saben todo. Y, en caso de no saber algo, lo investiga; si no lo encuentra, es porque no ha existido, y si no ha existido, lo inventa y perfecciona.
No exagero. Mi mamá ha llegado más lejos de lo que jamás imaginó, contrario a todas las expectativas y pronósticos, pero acorde a lo sabia que es. No tengo que hablar de sus méritos para decir que el Burro es súper mamá, súper hija, súper hermana, súper amiga, súper esposa y súper mujer. Es dulce, tierna, ruda, inteligente, inocente, explosiva, tolerante, impaciente, prudente, coqueta, cautelosa, intrépida, luchona, viva, confidente, consejera. Es, en suma, todo lo que alguien debe ser. ¿Quién no estaría orgulloso de ella?

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