La primera señal la dio su coche de lujo. Un pequeño rozón de banqueta, sin más ni menos, le valió la pérdida total. Increíble, entró por un ajuste de frenos y nunca más lo volvió a ver. Tres días después, Moreno, su mejor amigo, le prestó su bólido. El resultado: el primer choque en su larga trayectoria como piloto.
Sin coche y con mucho dinero perdido, Rea creyó que sería una gran idea viajar a Temascaltepec. Como lo indiqué en un post anterior, se trató de la peor inversión en la historia de los viajes. Pero eso no fue lo grave. Tras la visita de Rea, en el poblado, en donde nunca pasa nada, se registró un atentado contra agentes de la Policía Federal.
Un par de días después de la frustrante travesía, Rea abordó un taxi para dirigirse al trabajo, y, sin deberla ni temerla, el pobre Tsuru en el que viajaba fue embestido por un autobús RTP. Rea huyó de la escena antes de que alguien notara que él era el salado.
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