Naturaleza muerta

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«Mujer en silla» de Pablo Picasso

El día en que todo terminó, no pudo llorar. Se había imaginado tantas veces ese momento, que parecía tenerlo dominado. Muchas veces ella misma deseó haber puesto fin a su relación, pero nunca se atrevió por completo. Siempre había algo que le hacía recapacitar, dudar, quedarse. En los momentos más críticos, cerraba los ojos y recordaba por qué se había enamorado de él, entonces, comenzaba a ceder el resentimiento. Pero aquel día, él tomó la decisión. No porque no la quisiera, sino porque la quería ver feliz, algo que, hacía mucho tiempo no notaba en su mirada. Ella admiró el coraje que él tuvo para dejarlo, aunque por momentos lo interpretó como cobardía. Nadie supo a quién le dolió más la partida, pero más tarde los médicos encontraron que la mujer estaba totalmente seca por dentro.

Un comentario

  1. Anónimo

    Me da una pena horrible.

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