Querido Pipe:
Este será el primer año sin ti. Es duro saber que no estaremos sentados en la mesa, deseándonos un feliz año, brindando, abrazándonos. Ni siquiera iremos a tu casa, todos hemos escapado para intentar evadir la tristeza que ha dejado tu partida, aunque es obvio que ninguno lo ha logrado muy bien.
No ha sido fácil saber que ya no estarás aquí, pero es reconfortante imaginarte reunido con los que se te adelantaron. También repara el alma saber que, en tu rendición de cuentas, tu saldo fue a favor. No puedes decir eso de cualquier persona, pero sí de ti, que formaste una legión de oro, una tropa de las mejores.
Pipe, tu muerte dejó un gran hueco en la cabecera de la mesa, pero tratamos de cubrirlo con tu memoria. Así te mantenemos vivo, porque, sin tu recuerdo, nosotros también moriríamos un poco.
Con todo el amor de siempre,
D.
D.
P.D. Tengo la certeza de que será un gran año, porque tu estarás ahí para asegurarte de que así sea.

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