Y lo estará. Llegará la paz y la calma y entenderás que no has sido tú la culpable, ni la idiota por haber querido; que no fuiste débil, sino noble; que no vale la pena sufrir por quien no te ama; que a veces perder significa triunfar. Porque ahora tus piernas son más fuertes para caminar hacia donde eres feliz; porque tus brazos están listos para abrazar con más ganas; porque tu mente tiene la claridad que necesitas; porque ahora tu corazón tiene un hueco para ser llenado por la persona que más te quiera.
Por lo pronto, piensa que, si el mundo no es lo que tú esperabas, es momento de edificar uno mejor.
Para Raai (que no la RAE) y Joana, que entienden mejor que nadie lo que es querer, porque aún no conocen el egoismo.
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