¿Sientes cosquillas en los pies? Yo sí. Seguramente son las ganas de andar, ¿no te parece? También me vibran las manos, como si ahora pudiera aprender a tocar cualquier instrumento, el saxofón, por decir alguno. ¿Qué qué me han dado? Pues nada, es el mismo motor de siempre. Ya sé que parece que tengo más caballos de fuerza, y sí, me ha regresado la verborrea. Tampoco me reconozco. Me había olvidado de mí. Se siente bien haberme encontrado. ¿Qué por qué estoy tan feliz? Pues porque no tengo razón para no estarlo, parecería que te molesta, ¿estás bien? Lamento escucharlo, en serio. Me hubiera gustado ayudarte, no sabes cuánto, pero ya no puedo. Espera, ahí vienen de nuevo, no puedo seguir hablando contigo, han llegado las risas desde la barriga.

Replica a Anónimo Cancelar la respuesta