Hay personas que se convierten en tu hogar, porque se vuelven un refugio, porque te hacen sentir que es el lugar al que perteneces. Sin importar el pasado, los huecos, los enojos, las rupturas o los errores, esas personas son quienes te acompañan a lo largo del camino, siempre, firmes y sólidas como una promesa que haces con una cruz en el pecho.

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