Seguramente sirve para todas las relaciones, pero especialmente para las de pareja. Dice Doc que cuando algo se ha vuelto muy complicado, por pretexto o contexto, pero aún queda mucho amor, lo mejor es aplicar la técnica de la lechuga vieja, que básicamente consiste en quitar todas las hojas malas y quedarse sólo con las que buenas, las que sirven para alimentar (el alma).
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