Nacho me abraza, se le corta la voz y me da las gracias por la comida de su cumpleaños. Dice que se sintió agradecido por haber llegado a los 63 años y por haber podido celebrar con mi mamá y conmigo, aunque le faltó mi hermano. Luego se le ponen los ojos rojos y dice: «Me gustaría que fueras feliz, sólo eso me falta». Yo le respondo que estoy bien, pero me quedo pensando y en silencio concluyo: «Papá, con el año que he tenido, doy gracias de estar viva y de seguir teniéndolos a mi lado. Lo bueno es que ya viene el 2011».
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