Sí, se puede estar roto, se puede sentir un huecote. Y el problema de eso es que el hueco puede hacerse tan grande que oscurece todo. Lo que antes era novedoso ahora es «normal», lo que antes te hacía sonreír hoy apenas te saca una mueca. Y por más que te refugias en la sabiduría popular de que el tiempo lo cura todo sientes que ahora los segundos son larguísimos… La esperanza es que cada cosa buena que pasa, cada persona que te da amor, cada buen atardecer, cada buena película y cada buena taza de café sean ingredientes del pegamento que volverá a unir los pedazos rotos. Ésa es la esperanza…
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Yo sólo te deseo que pronto sane ese corazón roto, y vuelvas a estar entera. Lo deseo más que nada en este mundo
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