Un corazón roto es lo peor. Es como tener las costillas rotas. Nadie puede verlo, pero duele cada vez que respiramos.
Schiller
Cuando se contrae el corazón, porque alguien lo ha dañado y porque no lo has sabido cuidar, queda un hueco en la cavidad torácica. Ese vacío es llenado por aire, que ejerce una presión mayor en el área y provoca que te duela el pecho. Con la presión sobre el tórax, crees necesitar más oxígeno para poder respirar, entonces inhalas con más fuerza, pero de nada sirve porque en la garganta tienes un nudo que le impide el paso. Te entra la desesperación y con ello los ojos rojos aparecen, y lloras, lloras porque puedes sentir que tu corazón se ha hecho chiquito, porque no encuentra el ritmo al que debe latir, porque el nudo en la garganta te estorba hasta para comer y porque no sabes cuándo regresará todo a la normalidad. Pero, tranquila, tu corazón volverá a sanar y esta vez será más fuerte que nunca.

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