Te engañó. Lo intuiste antes de confirmarlo, porque esa sensación de angustia se aparecía en tu pecho de vez en cuando. Siempre supiste, muy dentro de ti, que este día llegaría, porque antes te había mentido, porque no te había dado el lugar que merecías, mas quisiste ignorar las señales y elegiste creer en él, aunque no lo mereciera, aunque eso costara pasar sobre ti. Lo que más te duele es que haya pasado justo cuando estabas más enamorada, justo cuando los sueños parecían cobrar forma, justo cuando sentías que a tu vida finalmente había llegado la felicidad. Se te cortó la voz y se te llenaron los ojos de agua. Lo cuestionaste, pero él, ni habiéndote lastimado, tuvo valor. ¿Por qué, por qué, por qué? Pero no encontraste una respuesta que te dejara en paz. Después te culpaste, por haber sido una idiota, por haber confiado en él, por haber abandonado tu camino para unirte al suyo, por no haber escuchado esa voz que a tiempo te dijo no. Sin embargo, tú, que sólo le diste tus mejores días, jamás tendrás la culpa de haberte enamorado de un hombre que no quiso ser feliz. Ahora necesitas perdonarte y curar la herida que te abrió, sólo así encontrarás la manera de dejarlo ir.
Replica a Anónimo Cancelar la respuesta