Por lo menos unas cuatro o cinco vidas hemos compartido, calculo. La nuestra siempre ha sido una historia de amor inconclusa. Por eso vamos y venimos, por eso nos buscamos y nos encontramos una y otra y otra vez, aunque no lo digamos, aunque no lo queramos. Nos encontramos en los tiempos justos y en los espacios precisos, porque el universo así lo ha deseado, porque el universo nos exige que rompamos ese círculo denso que no nos permite evolucionar. Por eso hoy, después de tantas vidas, seguimos siendo dos amantes que están por definir si esta vez lograrán reinventarse, dos amantes que, si lo logran, encontrarán la redención.
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