Cuando colgó, te dijo que hablaba con su pareja. Debe ser un tipo perfecto, especulaste. Te dieron celos. Creíste que sería un hombre muy afortunado y no intentaste hacer ningún movimiento, tal vez porque te creíste incapaz de competir con un hombre que pudiera hacerla feliz. Ojalá hubieras sabido cuántas ganas tenía ella de coincidir contigo, ojalá hubieras sabido que, del otro lado del teléfono, el hombre que la esperaba jamás la quiso como tú.

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